Me tentó preparar este queso casero el hecho de haber visto el proceso en antiguos recetarios de cocina italiana que conservo y también en algunos blogs como: Sabores de Viena o El ágora de Ángeles.
Todo parecía muy sencillo: leche fresca, fermentos que pueden ser aportados por ejemplo por yogur, limón (en reemplazo del cuajo), paciencia con el tiempo de espera y ¡listo el queso!

